Nada en sí misma y todo a la vez, ¿qué es?

“Cualquier tiempo pasado fue mejor”, repiten a toda boca quienes, tras sus párpados fechados por el peso de la dúctil nostalgia, esconden la mirada ovina del poco observador. Además de tratarse de un comentario hueco, vacío de fundamentos mínimamente objetivos, intenta decir tanto en tan poco, que me lleva a pensar que sólo alguien interesado, amigo indolente de las frases hechas, osado, o directamente tontuno, puede acabar haciendo suyas tales palabras —que por otro lado, un simple cambio de orden, las llevaría a decir más y “mejor, cualquier pasado fue tiempo“—.

Con sólo un abrir de ojos, vivos por ver mientras miran, todo un muestrario de oportunidades se presentarán a pie de cama, junto a las zapatillas y el resto de ayer, desdeñando cualquier tentativa de comparación entre hoy y tiempos pasados, pues no hay mejor día que el de la oportunidad, ni peor instante que el de la opción única. Contar con la breva de las posibilidades, podría pasar por el mejor de los despertares, en contraposición a la aburrida y previsible jornada cuyo diario sólo se lee y nunca se escribe.

Pero que tampoco llegue el optimismo al río cuando queda todo por hacer: sería ilusorio esperar tumbado —que es mucho menos provechoso que esperar dormido— a que la oportunidad de guardia, a salto de tigre, ocupe nuestro lecho, se desnude como sólo puede quien quiere, y nos lo haga tres veces al gusto.

Mientras llega Bucay para convencer a los indecisos, yo les invitaría a la idea de que “una oportunidad no es nada en sí misma, y todo a la vez”. En la siguiente ronda, evítenme, por favor, contemplar la mirada resignada de quien prefiere desprenderse de la posibilidad de tatuarle un chupetón a su propio porvenir al patético grito de “cualquier tiempo futuro será peor”.

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“Ay que pesado es el pasado,
siempre pensando en el posado,
de mal de amor mal pisado,
la vida murió esperando”

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PS. He de confesarles que mi primera  intención era hablar sobre la basura que acumulamos, y miren como acabé, nombrando a Bucay con los Cano de fondo.

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